25 oct. 2012

Vidas anónimas, gracias


A veces aparecen en tu vida personas que sólo llegan a comparsas. Personajes que aparecen y se van en apenas dos segundos, pero que por alguna extraña razón se quedan en tu mente.
No puedo negar que de vez en cuando creo una criatura a partir de un humano que no he conocido, alguien al que seguramente no volveré a ver y que se va a perder en las brumas de mi memoria. Una persona con la que no voy a hablar, ni abrazar, ni conoceré su pasado, presente y futuro. Y aún así, me siento en la necesidad de recordarla.
Puede ser aquella adolescente que escaló una gran roca para impresionar a alguien.
Unos ojos azules que se cruzaron con los tuyos en el centro comercial y ya no podrás olvidar.
Un grupo de amigos que jugaba en la orilla entre risas, chapoteos y gritos que te subió la moral cuando los otros no pudieron.
Un desconocido con una máscara de Guy Fawkes que te saludó en un perdida plaza de Venecia mientras lo observabas desde la góndola.
Una risa oculta, una voz cantarina que no llegaste a ver, un suspiro bajo un puente.
A veces eres capaz de entrar en la vida de los demás sin querer ni darte cuenta. Y yo te puedo crear una historia, y estarás entre las páginas de mis cuentos sin saber cómo has llegado hasta allí.
Tal vez la chica escaló la roca para encontrar un tesoro perdido. Un mapa que encontró en el cementerio mientras paseaba entre las oscuras tumbas, recordando a sus ancestros y buscando allí lo que había perdido en la vida, la llevó a ese lugar. Tal vez puedas ver en sus ojos el resplandor de la victoria.
Esos ojos pueden que huyeran de una secta, y que se confundieran con la cálida multitud para despistar a cualquiera que le estuviera siguiendo. Luego buscarían una nueva vida en otra ciudad, en otro país, y comenzaría a crear su propio mundo, un hogar en el que sentirse seguro.
Los amigos celebraban la resurrección de su mascota, un gato persa que amaba saltar sobre las tapias y espiar las conversaciones humanas. Lo habían dado por muerto, intentando olvidar las noches en vela en la que se asustaban al oír los misteriosos ruidos que hacía, las risas que les provocaba descubrir que era él.
El seguidor de Anonymous, y fan de V de Vendetta había conseguido por fin su máscara. Iba a relajarse un poco por esos canales, observando pasar a los alegres turistas, viendo a los venecianos disfrazados y ocultos tras sus apariencias. Un remanso de paz antes de tirar abajo la línea defensiva que separaba los secretos del Estado del mundo exterior.
La risa de un joven enamorado, la voz que practicaba sus cualidades de soprano para hacer sus sueños realidad y formar un grupo de rock, el suspiro de una adolescente que comprendía que por ahora no iba a formar parte del mundo que ella deseaba.
De cada imagen se pueden sacar mil historias, de cada alma que ves caminar por la calle se puede construir un mundo más complejo que el que te rodea. Todos esconden los secretos más sorprendentes, hermosos y dolorosos del universo. Todos son magníficos y terroríficos en alguno de sus recuerdos.
Cada persona es un mundo, y doy las gracias a todos aquellos que sin saberlo me han hecho imaginar las historias más espléndidas que podía encontrar. Tú puedes ser uno de ellos. Seguramente lo seas.