14 oct. 2016

El género neutro en español


«Vuestro “neutre” es una basura» es un tuit real con el que me parece oportuno comenzar esta redacción. De la misma forma, podrás encontrar muchos tuits como «Dejed de hebler tede quen le e» y similares, que menosprecian el género neutro que utiliza como vocal la e. Pero comencemos por el principio.

1.      El género en la lengua
El español tiene dos géneros gramaticales, es decir, tiene un sistema binario que diferencia las palabras en masculinas o femeninas (asiento es una palabra masculina y mesa, femenina). Desde un punto de vista lingüístico, se dice que el género sirve para concordar, y a diferencia del singular/plural, en la mayor parte de las veces no se está refiriendo a una característica que puedas comprobar en la realidad. Por esto se dice que las palabras tienen género gramatical, que no sexo. Ni un asiento ni una mesa tienen sexo, así que su género en realidad en este sentido es aleatorio. De hecho, el género puede distinguir conjunto (leña) de objeto individual (leño), o un tamaño mayor (farola) de uno menor (farol).
Sin embargo, llegamos a qué ocurre cuando nos referimos a seres sexuados. En este caso, la mayor parte de las palabras diferencia masculino de femenino como una contraposición de macho/hembra, por lo que se tiene en cuenta el sexo. Esto pasa con animales (vaca/toro, gato/gata) y, claro está, con personas (hombre/mujer, amigo/amiga, actriz/actor).

2.      La existencia de personas trans
Este es un dragón asexual. Las personas
asexuales, a diferencia de los dragones, existen. 
Las nombro porque sé que se les niega 
la existencia,como a las personas trans.
Hay personas que no están de acuerdo con su género asignado al nacer. Esto es, si naces con pene los médicos te etiquetarán como hombre y si naces con vagina dirán que eres una mujer, y si en el futuro estás de acuerdo con el género asignado serás cisexual y si no, transgénero (transgénero es un término paraguas que engloba a personas transexuales y personas que no entran dentro del binarismo hombre/mujer, a veces llamadas cuirgénero). Las prácticas médicas a intersexuales (personas que no se pueden etiquetar en este binarismo, debido a cierta ambigüedad en sus genitales) han sido criticadas desde el colectivo LGBT, pero no tengo conocimientos sobre el tema. Solamente me sirve para señalar que, como veis, la sociedad etiqueta a las personas como hombres o como mujeres y cree que las diferencias son entre el blanco y el negro, tanto en el aspecto social como en el biológico.
Independientemente de tus genitales puedes ser hombre, mujer, ambos, ninguno, etc., y lo que consideres será tu identidad de género. La sensación de malestar, desagrado o disconformidad por tener una identidad de género que no se corresponde con tu sexo se ha llamado disforia de género, aunque este es un término patologizante utilizado actualmente en psiquiatría. Además, no todas las personas trans sienten esta disconformidad. Cada cual siente como siente, no se lo niegues.
Dicho todo esto, me considero una persona de género fluido. Es fácil de entender: no tengo un género fijo, sino que me puedo considerar del género masculino o agénero (en mi caso). Está genial, porque así me acusan de estar confundide y de no existir al tiempo. Saludos a todas las demás personas que no existen y que tienen unicornios como mascotas.
La lengua, que como comprenderás va bastante lenta, no tiene una diferenciación de género gramatical para que nos podamos referir a cualquier persona que no entre en el binarismo masculino/femenino. Este será el siguiente apartado.

3.      El género neutro para personas trans y personas de las cual desconocemos el género
¿Recordamos que hemos hablado de desagrado? A las personas que no se encuentran a gusto con su género asignado puede sentarles mal que te refieras a ellas siguiendo lo que parecen, lo que tienen entre las piernas o lo que pone en su DNI. Al decir ella o él a lo que te estás refiriendo normalmente es a que tienen vagina o pene, es decir, a su sexo. Puede que dicho así suene extraño, pero es lo más común; a una persona con aspecto de hombre te referirás en masculino asumiendo que es un hombre en el sentido de que tiene órganos genitales masculinos; lo mismo con una persona que tenga aspecto de mujer.
La gente no ha pensado que esto pueda molestar a ciertas personas, y quien lo ha pensado a veces le parece una tontería o pasa del tema. Aquí llegamos a las pegas:
«Pues tienes en español muchas palabras que no diferencian género, como “feliz, adorable, dependiente, guardia”». Y la gran mayoría de las palabras sí lo diferencian.
«Es una tontería pensar que ese hombre alto, con barba y musculoso quiera que lo traten como a una mujer». La identidad de género, de la que ya he hablado (identificarte como hombre, mujer, ambos, ninguno, etc.) no tiene que ver con la expresión de género (mi expresión de género pudo ser femenina, pero creo que nunca me identifiqué con una mujer).
Desde este punto de vista, se plantea la necesidad de crear un género neutro para las personas que quieran utilizarlo para hablar de sí mismas y para referirse a ellas, además de utilizarlo con personas de las cuales desconocemos su género. Todo esto me parece muy empático, la verdad. El problema es que si lo pongo a prueba voy a ser ridiculizade y no tengo fuerzas.

4.      El género neutro como sustituto del masculino genérico
Además de ser reclamado un género neutro por parte del colectivo trans también se reclama un género neutro desde el colectivo feminista, en este caso para los plurales. Como ya sabréis, puedes decir profesores para englobar tanto a profesores como profesoras; esa utilización del masculino es lo que se considera en lingüística un masculino genérico.
Cualquier lingüista, literato, estudiante de filología hispánica, persona con ciertos conocimientos en la materia, te dirá que el masculino genérico existe en la lengua porque es una característica gramatical, que no se debe mezclar con movimientos sociales. La lengua ha elegido el masculino genérico de la misma forma que en el tiempo el genérico es el presente, que se utiliza tanto para pasado (En 1789 tiene lugar la Revolución Francesa) como para presente (Escribo esto con un propósito) o futuro (Mañana voy al cine). Parece un buen ejemplo. Salvo porque el tiempo no se refiere al sexo o género de nadie y el género gramatical sí. Y porque, permítanme hacer la gracia, solamente existe el tiempo presente: el pasado son recuerdos y el futuro aún no es.
Lo innegable es que la simplificación en un genérico está invisibilizando otras categorías. El tiempo nos puede dar igual. Si da la casualidad de que lo invisibilizado es el género femenino, asociado en algunas palabras a las mujeres, que ya están de por sí suficientemente invisibilizadas, tal vez comenzamos a ver un problema. Un masculino genérico no ayuda a visibilizar el hecho de que la mujer se haya incorporado al mercado laboral (por poner cualquier ejemplo). La culpa de que si dicen científicos gran parte de la gente piense solo en hombres no la tiene la lengua, claro está. Y tampoco se va a imponer el género neutro para plural. Pero sigue resultando extraño que los avances en la sociedad solamente se vislumbren, a modo de desdoblamiento, en el lenguaje políticamente correcto que nadie utiliza. 
La opción de cambiar  la letra que marca el género (prototípicamente o frente a a, aunque hay variaciones) por una x o un @ está descartado porque, simplemente, son símbolos impronunciables. El desdoblamiento no parece viable, y se suele apelar al principio economizador del lenguaje: si puedes decir algo con tres palabras o con una, elegirás decirlo con una, pues requiere menos tiempo y esfuerzo. Y, a decir verdad, el problema que veo con el desdoblamiento es que es imposible concordarlo todo y en un texto en el que te refieras siempre a personas acaba siendo engorroso. No he encontrado ningún texto que no se salte los desdobles cada dos por tres, lo que llega a ser confuso porque no sabes si de repente lo hacen a propósito y con alumnos solo se refieren a alumnos y no a alumnos y alumnas o lo utilizan como genérico de nuevo. Por todos estos motivos, se ha propuesto en redes sociales un género neutro genérico con e.
¿Me molesta personalmente el uso del masculino como genérico? No creo. Es más por la reacción de la gente a un cambio que por el masculino en sí, y supongo que más gente a la que estás invisibilizando se sentirá incluida de esa forma. Entonces pues sí, me apetece hacer un neutro con e para que sea el genérico porque os mostráis tan machistas y tránsfobos que apetece chinchar. Por Internet. Si se quiere utilizar. Que no hablamos de institucionalizarlo. 

5.      La formación del género neutro y otras características lingüísticas
El problema desde el punto de vista lingüístico es introducir el neutro. Pese a lo que podéis pensar a primera vista, no es un aspecto del léxico (el léxico varía a una velocidad muy alta, tened en cuenta que la RAE ha aceptado ya la palabra «tuit», por ejemplo). Es un aspecto que afecta a la gramática, es decir, sería un cambio que afectaría a las normas que estructuran la lengua. Como podéis imaginar, esto es mucho más complicado.


Digamos que sí, que queremos hacer un neutro con e (saludos a todos mis amigos asturianos que me matarán al leer esta línea ya que el plural en e es femenino en asturiano: casa/cases). Tendremos entonces a personas que dicen que no se puede utilizar porque no existe (cuando un hablante utiliza algún recurso de la lengua es porque existe), que no se puede cambiar la lengua a placer (a placer, como hace todo el mundo, como yo que me despido diciendo azeus o la RAE, o Manuela Carmena diciendo a los periodistas cómo escribir), que habrá palabras que se confundirán (homonimia, ya existe en la lengua, no es que sea muy grave en este caso, ni ligeramente grave, ni un poquito grave, no lo es), etc. Pero es que el problema real no es ese. Ni tan siquiera estoy hablando de implantar el género neutro a una escala oficial, estoy hablando de poder utilizarlo correctamente por redes sociales o en situaciones propicias. El único, verdadero y complicado problema para crear un género neutro es establecer las normas que va a seguir. Ejemplos rápidos:
—Aquellos sustantivos terminados en ente (cantante, viviente, paciente) que vienen directamente de un verbo y que no diferenciaban femenino/masculino tienen ahora femenino en algunos casos (presidenta, parienta), lo que convierte la terminación ente en masculina por contraposición (presidente, pariente).
—Hay un problema en la modificación de palabras que tienen el género en el lexema, como es el caso de padres/madres, que Internet ha decidido modificar en adres, solución que desde el punto de vista filológico es inaudita y no acabo de entender cómo asimilar. También se ha propuesto neidres (que sería nei de neutro y adre de la etimología original). El problema es que esa técnica de quitar la consonante que diferencia las dos palabras no se puede hacer con otras, como nuera/yerno. Sigo sin saber cómo solucionar esto.
—En palabras con femenino distinto, como ina, esa, isa, la situación está complicada. Supongo que lo fácil sería cambiar esa a por una e, es decir, construir el neutro sobre el femenino (actor, actriz, actrice). Aunque también se podría decir acter. Lo importante sería ponerse de acuerdo en cuanto a cómo formarlo. Esta es solo una idea. 

Estaría muy bien que ya sea en los comentarios de aquí o mediante Twitter (@SarAusten) me dijeras qué opinas de todo esto. Y tal vez se lo puedes pasar a cualquiera que diga que hay muchos hilos desmontando el género neutro. Y que hay que proteger la lengua de la gran secta transgénero (seguro que alguien lo ha dicho, en algún lugar). Y, por favor, recuerda que la RAE no es un ente superior omnisciente y omnipresente; ni todo lo que propone es utilizado por los hablantes ni todo lo utilizado por los hablantes está recogido por la RAE. El lema de la RAE es «Limpia, fija y da esplendor». No se la puede tomar del todo en serio. Y esto no quiere decir que cada cual se salte las normas a placer en cualquier situación. Creo que este tema ya lo he dejado claro en dos entradas que puedes leer aquí:
-http://laspalabrasdesarausten.blogspot.com.es/2016/04/el-juego-del-lenguaje.html
-http://laspalabrasdesarausten.blogspot.com.es/2014/07/pequena-razon-por-la-que-sirve-estudiar.html

3 comentarios:

  1. pues a ver, ya que he acabado aquí y dices que estaría muy bien que opinara... pues opino

    Me parece buena idea, y mejor aún si sólo es por chinchar (y educar), como dices.

    Creo que los problemas que presenta son bastante imposibles sin crear una palabra nueva para el término, como para yerno y demás...

    Creo que se tardaría muchos años en llegar a un acuerdo de cómo usar el neutro correctamente. Y otros muchos más en que se normalizara.

    Pero lo que tengo claro es que depende sobretodo de la gente que crea que lo necesita. Si tú crees y sientes que tienes que usarlo para sentirte a gusto contigo, adelante. Y que le peten a quien no le guste.

    Yo podré ser cisgénero (segunda vez que leo el término y primera que lo uso btw) y estar de acuerdo y apoyar la idea, e incluso usarlo. Pero es un cambio taaaan grande a la hora de expresarte (en verdad es un cambio de mierda, pero tienes que estar pensándolo para decir las palabras neutras porque te salen automáticamente con género sin pensarlo) que creo sinceramente que yo podría hacerlo, pero me costaría y llevaría 20 años haciéndolo y seguiría colándoseme algún genérico masculino. Y si yo que estoy dispuesto a hacerlo creo que me costaría tanto, los que no, que seamos realistas serán mayoría, no lo harán.

    Por eso digo que si realmente se quiere ese cambio, tiene que empezar por la gente que realmente sienta que necesite el neutro para si mismes.

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    1. Creo que te doy la razón en todo, tendremos que empezar a utilizarlo las personas que lo necesitamos primero y que nos sigan quienes acaben empatizando con nuestra causa, esperando que al final sea bastante gente la que lo utilice para que arrastre al resto (vamos, lo que ocurre con cualquier cambio lingüístico). Si se te cuelan los genéricos masculinos no pasa nada, mientras lo intentes y visibilices será suficiente.
      ¡Muchas gracias por comentar!

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  2. Hola, me ha encantado esta entrada porque precisamente estaba pensando escribir en mi blog sobre esto. Creo que la terminación en e tiene algunos problemas, los que has comentado tú más muchas confusiones: "andan soles por la calle", "me tienes harte" (que hablado suena igual que arte), "me le llevé al cine" (confusión entre neutro y leísmo). Una solución que se me ha ocurrido es usar i en todas las palabras que admitan derivados, porque evitan estos problemas y suenan más naturales, ya que ya existen palabras que las incluyen: soli (existe solito), harti (existe hartita o hartísima). También poner i donde existe ya una palabra con e que lleve a confusión: "me li llevé al cine", "quiero ser presitenti", "esti joven". Poner e en palabras invariables (excepto plural) cuyo masculino no sea con e, porque suena mejor: elle, algune, une amigui, le hiji.

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